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miércoles, 24 de junio de 2009

WE TRIPANTWE TRIPANTÜ: Año Nuevo Mapuche
El We Tripantü es la celebración del inicio de un nuevo ciclo de la Vida en la Ñuke Mapu, la Madre Tierra, marcado por la ocurrencia del Solsticio de Invierno, el momento cuando la Tierra ha alcanzado la mayor distancia del Sol, y comienza su regreso hacia él. Es este fenómeno astronómico y su influencia sobre la Naturaleza la que el Pueblo Mapuche observó y comprendió tan sabiamente, dándole un carácter ritual y simbólico. El Solsticio marca el fin de un ciclo y el comienzo de otro, la ‘muerte del Sol y su posterior Renacimiento’.

Cuando el sol hace su regreso paulatino ocurre el Wüñoi Tripantü, traducido como ‘el regreso de la salida del sol’ (el lapso correspondiente entre la medianoche hacia el amanecer), el que trae consigo muchas energías, y el despertar de toda la naturaleza, vertientes, ríos, volcanes, cerros, montañas, animales, árboles, pájaros, personas, piedras, insectos, estrellas; se acumulan enormes cantidades de energías emanadas desde la tierra, del cosmos y la naturaleza, que permiten dar paso a una Nueva Vida en la Tierra. Es decir, en el momento de mayor apogeo o acumulación de fuerzas cósmicas y en el momento de asomarse el sol se produce el We Tripantü, ‘la Nueva Salida del Sol’ (de We: nueva; Tripan: salida; Antü: Sol) o Año Nuevo Mapuche, y desde ahí comienza otro ciclo de Vida en el Mundo Mapuche y en la Ñuke Mapu. Al acercarse el Sol, se recibe más calor, el Sol da vida a la tierra, da más brotes a las plantas, la fertilidad comienza a expresarse. Hay más Newen (Fuerza espiritual).

Es el nuevo despertar de la tierra y naturaleza, el despertar de la estrellas y del universo, el despertar de los espíritus protectores y dadores de vida, es el despertar de los hijos de la tierra. Este fenómeno del nuevo despertar se produce en el momento después del profundo descanso que ha experimentado la tierra y la naturaleza, conocido como Rimü o Rimüngen (zambullida o tiempo de descanso), y esto ocurre cuando todos los componentes de la naturaleza y el cosmos en éste lado del hemisferio (sur), devuelven y retro-alimentan a la tierra con sus energías.

Por esto, durante el We Tripantü los Mapuche realizan diversos ritos que significan el inicio de un nuevo ciclo, la preparación para enfrentarlo, el paso de estados pasados a futuros: se hacen rogativas para que las cosechas sean abundantes, los jóvenes hacen el paso de la niñez a la adolescencia (las mujeres reciben sus primeros chagual – aros-, por ejemplo), se sumerge uno en ríos y esteros al amanecer para recibir el newen de las aguas y purificarse.

La celebración del We Tripantü coincide además con diversas celebraciones que los Pueblos Indígenas del Hemisferio Sur realizan por estos días: el Marat’aqa por el Pueblo Aymará; el Inti Raymi por los Quechuas; la Fiesta del Agua por los Likan Antai. ¿Qué quiere decir esto?, ¿hay alguna coincidencia?. Pues claro, y esa coincidencia nos ayudará a entender más porque los Pueblos Originarios del Hemisferio Sur celebran por estos días el Año Nuevo.
¿Porque se celebra e¿el We Tripantü en Junio?

Lo primero que habría que decir es que no hay nada sobrenatural ni mágico en esta interpretación de los ‘años’, muy por el contrario, la explicación es extremadamente natural y habla de una hermosa comprensión de la naturaleza y el cosmos.

Desde tiempos inmemoriales los pueblos indígenas han identificado los Equinoccios y Solsticios, examinando el comportamiento de su entorno natural en dichos momentos o a partir de ellos. De acuerdo a esas observaciones, trazaron calendarios cíclicos que les permitieron llevar una convivencia armónica con la naturaleza. La profunda espiritualidad indígena está directamente relacionada con la naturaleza que es la que da la vida.

Los Solsticios son aquellos momentos del año en que, visto desde la Tierra, el Sol alcanza su máxima posición meridional (al sur) o boreal (al norte) producto de la inclinación axial del eje de la Tierra y del movimiento de traslación de nuestro planeta alrededor del Sol: es el momento cuando la Tierra ha alcanzado la posición más alejada del Sol en su órbita elíptica espacial. Esto provoca que hayan Solsticios de Invierno y de Verano en ambos hemisferios, pero en fechas contrapuestas. Nos interesa por ahora el Solsticio de Invierno en nuestro Hemisferio Sur, el que ocurre entre el 20 y 24 de Junio (fecha en la cual se registra el Solsticio de Verano en el Hemisferio Norte) en el que se presenta el día más corto y la noche más larga del año; luego de este momento, los días comienzan a alargarse y las noches a acortarse, es decir ‘el Sol comienza a acercarse’ nuevamente a la Tierra, entregando su fuerza y energía, el Newen para el rebrote de la Vida.

Durante el mes de Junio en Europa, en lo que allá es el Solsticio de Verano, muchos Pueblos Indígenas realizaban distintos ritos y celebraciones para celebrar tal acontecimiento cósmico, sin embargo, con el advenimiento del Cristianismo estas fiestas ‘paganas’ fueron re-emplazadas por festividades de ésta religión. Desde España los Conquistadores trajeron a América la fiesta de la ‘Noche de San Juan’, festividad que se fue imponiendo sobre los Pueblos conquistados, tal como la religión y Cultura. Y esto explica porqué en estos días las festividades prehispánicas, originarias de nuestros Pueblos Indígenas, se confunden con esta celebración cristiana y se celebran el 24 de Junio. Del mismo modo, los conquistadores impusieron el Calendario Gregoriano (que hoy nos rige), el que también recoge fechas importantes para estos acontecimientos astronómicos pero desde la perspectiva del Hemisferio Norte; es por ello que el año nuevo occidental ocurre el 01 de Enero, cerca del Solsticio de Invierno Europeo.

Entonces, ad portas de este nuevo We Tripantü, la invitación es a reflexionar respecto del Kimün (sabiduría) de los Pueblos Indígenas en la comprensión de la dinámica de la naturaleza y el cosmos, como fuerzas regidoras de nuestro paso por la Vida; en la riqueza y belleza de los símbolos y rituales asociados, expresión de esta comprensión profunda; en la riqueza y validez de su Kimün respecto de nuestra Ñuke Mapu. Y también a reflexionar sobre nuestra relación y validación de nuestros Hermanos Mapuche, y sobre nuestra propia comprensión de los ciclos naturales, tan ligados e influyentes en la presencia de la Vida Humana sobre esta


Tierra, sobre todo en esto tiempos dónde los paradigmas tradicionales han comenzado a desmoronarse.

küme ayiukonpape tüfachi we tripantü
(Que comience con alegría este nuevo año)



FUENTE: Jorge Quezada - Enc. Asuntos Indígenas y Programa Orígenes de la Región de Los Ríos.

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